Inicio de la Cuaresma. Fuente: Marca.com
26. LA
CUARESMA
Cuarenta
días antes del Domingo de Ramos empieza el tiempo de Cuaresma que la Iglesia
instituye para prepararnos a celebrar los misterios de la Pasión. Desde fines
del siglo II ya existe en la Iglesia un periodo de preparación a la Pascua,
observado con días de ayuno y penitencia.
Este
ayuno de cuarenta días se observaba desde la sexta semana antes de Pascua, pero
habiendo por medio seis domingos (días siempre festivos y nunca penitenciales)
y para completar el número simbólico de cuarenta días de penitencia (cuarenta
años fue la peregrinación del pueblo de Israel en el desierto, cuarenta horas
permaneció Jesús muerto, cuarenta días duró el diluvio, cuarenta días estuvo
Moisés en el Sinaí), se amplió al miércoles anterior.
Más
tarde se añadieron otros domingos de preparación a la Cuaresma (Quincuagésima,
Sexagésima y Septuagésima, hoy suprimidos). Era en Cuaresma la época en que los
catecúmenos que se iban a bautizar en la Vigilia Pascual se preparaban
intensamente para recibir el Sacramento. También, el Miércoles de Ceniza, eran separados públicamente de la
Asamblea los pecadores, imponiéndoseles la ceniza y obligándoseles a la
penitencia pública, generalizando la costumbre de la imposición de la ceniza a
todos los fieles el papa Urbano II en el sínodo de Benevento del año 1.001. La
Constitución litúrgica (SC 109) recuerda el carácter bautismal y penitencial de
la Cuaresma. Es la época del “convertíos y creed
en el Evangelio” (Mc 1,15).
Abarca
pues, desde el Miércoles de Ceniza hasta el Triduo pascual. El cómputo
matemático total en la actualidad suma cuarenta y cuatro días, incluidos el
Miércoles de Ceniza y el Jueves Santo. Dentro de la Cuaresma entran las
siguientes fiestas:
Ø Solemnidad
de San José, el diecinueve de marzo,
Ø La
Anunciación del Señor, el veinticinco de marzo.
La
SC nos recuerda el doble carácter de la Cuaresma: penitencial y bautismal.
Insiste en la escucha asidua de la Palabra y en la dedicación a la oración.
Teológicamente, el protagonista de la Cuaresma es Cristo (se retira al desierto
a orar, se encuentra con la samaritana y la salva, cura al ciego, etc.). Él es
el dueño de la historia y avanza hacia la Pascua sembrando la Salvación.
La
trilogía cuaresmal que la Iglesia nos propone consiste en limosna, oración y ayuno.
En
cuanto a normas litúrgicas y orientaciones pastorales propias de este tiempo,
podemos apuntar algunas:
Ø En
general, en el tiempo cuaresmal se debe buscar la mayor austeridad posible,
tanto para el altar como para los demás lugares y elementos celebrativos.
Ø El
contraste entre esta austeridad cuaresmal y las maneras festivas que se
ofrecerán al llegar la Pascua (Pascua = paso) ayudarán a captar este concepto
de “paso”.
Ø En
este tiempo hay que suprimir las flores, la música instrumental (salvo si es
imprescindible para acompañar el canto) y los adornos.
Ø Una
celebración comunitaria de la Penitencia es muy recomendable, con confesión
personal como preparación inmediata al Triduo Pascual, así como el ejercicio
del Vía Crucis.
Ø En
la Misa siempre se omite el Aleluya.
Ø Se
dicen los prefacios de Cuaresma (excepto las fiestas que los tengan propios)
Ø Los
domingos se omite el Gloria.
Ø Antes
del Evangelio, en lugar del Aleluya se puede hacer una aclamación a Cristo.
Ø El
acto penitencial de la Misa debe destacarse.
Ø El
Miércoles de Ceniza y el Viernes Santo hay que guardar ayuno y abstenerse de
comer carne. El ayuno consiste en hacer una sola comida al día, no estando
prohibido tomar algo de alimento a la mañana y a la noche.
Ø Los
viernes de Cuaresma (y todos los del año) son días penitenciales de
abstinencia. Ésta puede ser sustituida por alguna práctica religiosa: lectura
de la Sagrada Escritura, limosna penitencial, obras de caridad o piedad, etc.
Ø En
el Miércoles de Ceniza, la imposición de la ceniza debe hacerse después del
Evangelio y la homilía. Por ese motivo, en la Misa de ese día se omite el acto
penitencial. Es recomendable que el sacerdote presidente se imponga a sí mismo
la ceniza o que alguno de los fieles se adelante a imponérsela: debe dar
ejemplo de que, como signo visible de Cristo en la comunidad, se incorpora
también a su camino de Pascua.
Ø El
sexto domingo de Cuaresma se llama domingo en la Pasión del Señor o de Ramos
(antes de la reforma litúrgica se conocía por el nombre de Domingo de Pasión al
anterior a Ramos)
Ø Las
vestiduras son, como en Adviento, moradas.
Resumiendo;
en Cuaresma se debe buscar la mayor austeridad posible como tiempo penitencial
propio, tanto en el exorno de los altares como en los demás elementos
celebrativos, suprimiendo flores y cánticos. En la antigua liturgia hispánica,
en este tiempo se cubría el altar con un paño de saco. Se omite siempre el
“Aleluya” y está mandado suprimir los adornos y las flores, excepto el domingo
IV llamado de Laetare por su Introito (ese domingo se pueden usarlos ornamentos
rosas), omitiéndose los domingos el “Gloria”. Es tiempo adecuado para realizar
celebraciones comunitarias de la Penitencia. El ayuno está limitado al
Miércoles de Ceniza y al viernes Santo, y la abstinencia de carne, además de
estos dos días, todos los viernes del año, no sólo los cuaresmales, pues el CDC
no hace distinción alguna entre unos viertes u otros (CDC 1.250 y siguientes).
No obstante, el ayuno y la abstinencia pueden ser sustituidos por otra práctica
penitencial, como obras de caridad (visita a enfermos o atribulados) o piedad
(participación en la Santa Misa, rezo del Rosario, etc.), limosnas, lectura de
la Sagrada Escritura, etc. (artículo 13.2 del Decreto General de la Conferencia
Episcopal Española sobre las Normas Complementarias al Nuevo Código de Derecho
Canónico, de 26.11.1983)
Fuente: (Cf) Curso de Liturgia.
(Cf) Pedro Sergio Antonio Donoso Brant